Autoestima

¿Qué significa autoestima?

La autoestima es lo que yo pienso y siento sobre mí mismo, no lo que alguien piense y sienta sobre mí.
El respeto y la convicción de mi valía personal, pero bajo ninguna idea de que soy perfecto o mejor que los demás. No es comparativo ni competitivo.

Rasgos de una autoestima sana.

  • Puedes hablar con tranquilidad de tus los logros o defectos, puesto que eres honesto.
  • Te sientes cómodo cuando das y recibes cumplidos, con expresiones de afecto y aprecio.
  • Estás abierto a la crítica y puedes reconocer errores, ya que te respetas pero no piensas que eres perfecto.
  • Te tratas bien, tus palabras y gestos lo demuestran por la tranquilidad y espontaneidad.
  • Eres congruente; hay armonía entre lo que dices y haces.
  • Te recuperas con facilidad de sentimientos de ansiedad e inseguridad.
  • Disfrutas de las cosas que te ofrece la vida, de ti mismo y de los demás.

Con una autoestima sana lo que te motiva no es probar lo que vales, sino vivir dentro de tus posibilidades, de lo contrario siempre será una victoria más, un ascenso más, una conquista sexual más, una pieza de joyería más, una casa mayor, un coche más caro; sin embargo, el vacío interno no se puede llenar.

Rasgos de una autoestima con problemas:

  • Sensación de insuficiencia, de no ser “bastante”.
  • Sentimiento de vergüenza o inferioridad.
  • Falta de aceptación, confianza, y amor a sí mismo.
  • Necesidad de demostrar lo que “vales”.
  • Tensión permanente que indica hay una herida en tu interior, algo que quieres evitar de ti mismo o algo que rechazas.
  • Infravaloras o sobrestimas tus capacidades.
  • Sentir humillación o auto condena al admitir un error.
  • Se busca en los demás el ser perdonados (se tiene sentimiento de culpa), ser aceptados (no te sientes válido) y, a cierto nivel, que cuiden de nosotros (falta de responsabilidad).

Mi familia y mis amigos me pueden amar, en cambio, yo no me amo. Puedo ser admirado por mis compañeros, pero considerarme a mí mismo sin valor. Puedo proyectar una imagen de seguridad y tranquilidad que engañe a casi todo el mundo y, sin embargo, despertarme cada mañana con un sentimiento de engaño y vacío.

Puedo satisfacer las expectativas de los demás y, en cambio, fracasar ante mí mismo.

A veces, una pobre autoestima tiende a deformar el pensamiento. Si tienes una mala reputación de ti mismo e intentas identificar la razón de ello, podrías reaccionar a la defensiva y tratar de convencerte para no ver algo que es obvio. Sólo consideras adecuada la auto condena.

O si tienes una acusación injusta de otra persona, puedes sentirte incapaz de desmentir esa afirmación y aceptar algo que no es verdadero, teniendo un sentimiento de ¿cómo puedo yo decidir?

La persona que tiene una autoestima con problemas se siente a menudo poco cómoda en presencia de personas que tienen una autoestima alta y puede decir: Tiene demasiada autoestima. Pero en realidad lo que hace es afirmar algo de sí mismo.

No es posible tener “demasiada autoestima” igual que no es posible tener “demasiada salud”

La autoestima y el amor.

Un obstáculo para la relación de pareja es el miedo a no sentirse merecedor del amor.

Si no me acepto a mí mismo ¿cómo puedo aceptar que me amen? Lo que tú sientes por mí no puede ser real o duradero.

El esfuerzo para que te amen será como querer llenar un colador con agua; terminas de manera inconsciente saboteando el amor.

En tu empobrecimiento emocional tiendes a ver a los demás como fuentes de aprobación o desaprobación. No les aprecias por ser quienes son, lo único que aprecias es lo que ellos pueden o no pueden hacer por ti.

En esa pobreza de amor no buscas gente a quien puedas admirar y con quien puedas compartir la emoción de la vida. Buscas a gente que no te condene y quizás, que se impresione por tu modo de ser, por la imagen que presentas exteriormente.

De forma humorística podemos ver un ejemplo en la frase de Groucho Marx

“Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo.”

La solución es clara para mejorar en este problema;

  • Aceptarse uno mismo tal y como es, quererse, saber que tu si que vales.
  • Reafirmar el derecho a ser felices.
  • Coraje para tolerar la felicidad.
  • Ser consciente de los sentimientos de valer poco, no huir de ellos.
  • Y nunca abandonar.

La autoestima falsa.

A veces se persigue la autoestima por medios que no pueden funcionar, y las formas de engañarnos a nosotros mismos no tienen límite:

En vez de buscar la autoestima a través del conocimiento, la responsabilidad y la integridad, en ocasiones la buscamos por medio de la popularidad, de adquisiciones materiales o proezas sexuales.

En lugar de la autenticidad personal, valoramos el poder ser de un grupo de gente adecuado o pertenecer a un club concreto.

Podríamos buscar dignidad a través de la honestidad, pero a veces se busca queriendo hacer buenas obras solo con el objetivo de sentirse buena persona.

En vez de ser competentes, queremos el poder de manipular o controlar otras personas.

Algunas personas pueden tener éxito, ser estimadas, pueden tener una imagen de seguridad, y sin embargo por dentro están insatisfechas, ansiosas o deprimidas.

Pueden tener la imagen de la autoestima sana, pero no su realidad.

En ocasiones la autoestima se confunde con ser fanfarrón o arrogante; pero estos rasgos no reflejan una gran autoestima, sino una muy pequeña.

Las personas con una autoestima alta no se comportan de forma superior a los demás; no persiguen mostrar su valor comparándose con otras personas. Su alegría se debe a ser quienes son, no a ser mejores que los demás.

Una autoestima pobre no significa que no seamos capaces de conseguir valores reales.

Podemos tener talento y energía para conseguir cosas pese a tener sentimientos de incapacidad o indignidad.

Quizás sean de valorar logros y aptitudes dentro de su contexto, pero no se corresponden directamente con el verdadero respeto a uno mismo.

Por ejemplo; tener un coche de lujo tiene su valor, pero no es una prueba de una virtud y valía personal.

Ese deseo de mostrar eficacia y éxito puede ser una autoprotección para aliviar las necesidades de la verdadera autoestima, pero es un falso sentido de seguridad que hace tapar las causas reales del problema.

Autoestima

autoestima

¿Qué es lo que hace que una persona se deteste a sí misma? Quizás la cobardía. O el eterno miedo de equivocarse, de no hacer lo que los otros esperan.
Paulo Coelho

Escucha el audio: ejercicio de meditación tratarse con cariño