Ley del Espejo

La vida es un espejo, y yo me veo reflejado en él

Según la Ley del Espejo, aspectos profundos de nuestra personalidad (normalmente inconscientes) se manifiestan con algunas personas o situaciones.

Esos aspectos se muestran en forma de una emoción, un sentimiento, o nuestra atención que se ve atraída de forma poderosa.

Es decir, una persona o una situación pueden servir de espejo al despertar y hacer que aparezca algo que yo llevo dentro. Algo que está y yo no lo sé, algo que está y quizás no lo quiero ver o reconocer, algo que está y no sé gestionar, manejar o sanar.

Estos aspectos se pueden expresar con sentimos rabia, enfado, malestar, incomodidad, miedo, o indignación. También puede ser con sentimientos de admiración, alegría, aprendizaje.

Esta ley nos ayuda a darnos cuenta de una cosa MUY IMPORTANTE: yo soy responsable de lo que siento, responsable de mi emoción, responsable de mi sentimiento.

El exterior sólo me hace de espejo para que se manifieste algo de mi interior, y esas expresiones de lo que llevamos dentro están condicionadas por nuestra forma de pensar, nuestras creencias, nuestro pasado, nuestras heridas, etc. y nos hablan de:

Nuestros miedos, nuestros hábitos, nuestras limitaciones, nuestros apegos, nuestra falta de amor, nuestras inseguridades, nuestras expectativas, nuestras ansias de deseo, nuestro odio, nuestro resentimiento, nuestro rencor, nuestra falta de aceptación, nuestro egoísmo, nuestra avaricia, nuestro afán de superioridad, y como resumen, lo que engloba todo esto: nuestro ego.

También de nuestra humildad, nuestra humanidad, nuestra ética, nuestra compasión, etc. resumiendo; nuestro centro, nuestra alma, nuestro espíritu.

Al darme cuenta que soy yo quien ha fabricado la emoción o sentimiento que llevo dentro, tengo la excelente oportunidad de poder trabajar en ello, ver lo que puede mejorar en mí.

Reconozco que al principio se necesita esfuerzo para comprender esto. Estamos muy acostumbrados a empeñarnos en cambiar algo exterior para encontrar la paz interior. También a veces nos encontramos con situaciones que podrían ser injustas y estar nosotros cargados de razón.
Aquí no se trata de “tener razón”. Aquí se trata de crecer, evolucionar, tener paz interior.
Puedes estar en una situación que podría ser injusta para ti, pero sin embargo, el trabajo inicial esté en tu interior. Después, vendrá (si es el caso) lo que tienes que hacer en el exterior.

Un resumen sencillo del proceso sería preguntarte “dentro de mi ¿hay paz o hay guerra?”

“No vemos las cosas como son, sino como somos” Jiddu Krishnamurti

Puedes empeñarte en querer buscar la causa fuera, y pensar que cambiando sólo el exterior todo se arreglará. Pero si no sanas lo que tienes que sanar en tu interior, en el futuro vendrán otras personas o situaciones parecidas donde tu interior no sanado reaccionará, y volverás a sufrir.

Y de mi motor interior emocional ¿cómo sé qué pieza es la que tengo que reparar?
Para ello es útil saber un poco de gestión de emociones, en el blog QuieroMeditar puedes encontrar información.
Muchas veces, por sorprendente que parezca, lo que estoy viendo en ti lo llevo yo dentro. Quizás lo mismo, o a veces, es justo lo opuesto a lo que veo.
Por ejemplo, si lo que veo y me llama la atención son personas que no me valoran, sería bueno preguntarme si yo mismo me estoy valorando.

¿Cómo empezar a gestionar estos sentimientos y emociones?

  • 1.- Reconocer que la causa de nuestras emociones y sentimientos está dentro de nosotros; somos responsables de lo que sentimos.
    La otra persona o la situación no es la causa, pero eso no quiere decir que no hagamos nada. Puedo trabajar con mi interior y a la vez hacer algo por mejorar la situación exterior, aunque muchas veces, cambiando sólo dentro de mí hago que cambie lo exterior.
  • 2.- Tratar esa emoción o sentimiento con ternura y cariño, como si fuera tu hijo, realmente ha salido de dentro de ti. Haz por comprenderlo, dale amor, aprende de lo que te dice.
  • 3.- Cuando ya has reconocido que la causa está dentro de ti, la has abrazado y dado amor, lo siguiente es utilizar las herramientas que hay en www.quieromeditar.com. Y por supuesto, meditar.
  • ¿Siempre hay un espejo en toda persona o situación?
    No. De manera general, se podría decir que hay 3 estados básicos:

    1.- Mi ego me está manejando.
    Es cuando hay algo que sanar dentro de mí, una oportunidad para evolucionar.
    El cuerpo hace de termómetro, si estás atento y consciente, con la práctica cada vez más tendrás la habilidad para darte cuenta.
    El cuerpo habla, tus pensamientos te avisan. Una persona o situación reflejan algo que hay en ti, tu ego interviene; algo se manifiesta dentro de ti.

    2.- Estoy en un estado neutro.
    Me relaciono con personas, estoy en diversas situaciones pero dentro de mi no hay movimiento, no hay alteraciones.

    3.-Vivo con amor.
    Me respeto, cuido de mí, me trato con cariño, me trato con amor, y de la misma manera, trato a los demás y a las situaciones de mi vida sea lo que sea.
    Y repito; puedo tener esta actitud y sin embargo, seguir trabajando por mejorar el exterior.

    Ejemplo 1:
    En mi círculo de trabajo o amistades tengo un compañero/a que no tiene un buen trato conmigo. Siento que me juzga, critica, noto por su parte indiferencia, celos, competitividad, arrogancia o desaires.
    Si dentro de mi cuerpo empiezo a sentir lo mismo, o empiezo una lucha de poder o una carrera para ver “quién tiene razón”; entonces sería mi ego quien me maneja y no mi centro.
    Si me remueve algo por dentro es porque tengo que arreglar primero algo dentro de mí; mi emoción o mi sentimiento con falta de paz me está hablando de mi falta de amor hacia mí mismo y hacia los demás.
    Pero si yo cuido de mis sentimientos, veo con compasión y con amor que es el ego quien habla en esa persona y no la persona en sí misma, si yo la veo como mi hermano/a, le envío buenos deseos, le envío amor, hago por tratarle bien, es más, me esfuerzo por tener detalles y delicadeza, darle abrigo y calor; con esto conseguiré al menos que mi amor crezca en mí y probablemente en la otra persona.

    Ejemplo 2:
    Estoy en el supermercado esperando mi turno para pagar lo que voy a comprar. De repente aparece una persona con prisa y sin esperar quiere pasar delante de mí.
    Un sentimiento de indignación, crítica, censura, juicio, enfado o malestar crece dentro de mí. Una emoción de nerviosismo e irritación aparece.
    Este sentimiento o emoción me está hablando de mi falta de amor hacia mí mismo, mi falta de aceptación, o mi poca asertividad.
    NOTA: yo no digo que la clave sea conseguir un estado mental para que seamos insensibles, no. La clave está en que si aparece dentro de nosotros eso que no queremos, entonces que aprendamos a tratarlo, a gestionarlo y a crecer con lo que la vida me ha puesto delante.

    Pueden pasar varias cosas en esa situación:

    — Me pongo en la misma vibración que esa persona, mi ego me maneja y empiezo a sentir esos sentimientos y emociones. Aunque yo haga algo por la situación, si no lo hago con amor y me doy amor a mí mismo termino por sufrir en mi interior.

    — Me doy amor y buen sentimiento, pongo aceptación, y actúo con asertividad, educación, e intento ser delicado pero a la vez pongo firmeza.

    — Me doy amor y buen sentimiento, prefiero no hacer nada porque veo en la situación que por seguridad es mejor no actuar (me encuentro frente una persona agresiva), o no tengo prisa, o le brindo ayuda y le dejo pasar, o reconozco que en ese momento esa persona está guiada por su ego y le doy compresión, amor y apoyo.

    Recuerda: La relación que tienes con el mundo es un reflejo de la relación que tienes contigo mismo.

    espejo

    Escucha el audio: ejercicio de meditación La vida es un espejo