Perdón

Para poder sanar y disfrutar de verdadera paz, la única opción es pasar por el proceso del perdón.

Perdonar es mucho más profundo que el acto de tratarse con ternura, de hablarse bien o de ser benevolente con uno mismo y con los demás.

Cuando haces un trabajo de perdón te enfrentas a la raíz del problema, llegas hasta el fondo.

PERDONARTE A TI MISMO

Como podrás leer en el apartado tratarse con cariño está claro que nadie somos perfectos, que todos cometemos errores y que mereces comprensión. Pero para hacer una limpieza profunda hay que ir más lejos.

Primero tienes que vivir de nuevo el sentimiento que te atormenta.
Parece paradójico, porque queremos paz y ahora vamos hacer lo contrario, pero es así; busca ese sentimiento, siéntelo, deja que se exprese. Estos sentimientos que reprimes se quedan dentro en forma de bloqueos. Si necesitas llorar, llora. Si quieres gritar, grita. Si te viene coger un cojín y golpearlo, hazlo.

Es momento para que te hagas responsable y aceptes.
No es momento de juicios, ni de pensar si has sido “bueno” o “malo”, ocurrió lo que ocurrió y ahora internamente te haces responsable, aceptas que la situación es la que es.

Cuando se habla de aceptar, cuidado porque no tiene nada que ver con resignarse. Para perdonar aceptas lo ocurrido y lo haces en paz, pero si te resignas es que tragas con la situación y lo haces con lucha.

Damos paso a la verdadera comprensión.
Empiezas a comprender que en ese momento tú tenías un nivel de conciencia que no te permitía más, que arrastrabas unas heridas, unos miedos, un pasado; hiciste lo que hiciste por todo ello. Ahora, después del tiempo y de otro estado de conciencia puedes verlo de otra manera, pero en aquel momento era diferente, las influencias eran otras.

Y llega el reencuentro con tu paz.
Eres merecedor de tu perdón, y te perdonas porque no lo has podido hacer mejor; tu nivel de conciencia llegó hasta ahí, las influencias a las que estabas sometido te permitieron hasta eso, y tú te perdonas porque quieres crecer, porque quieres paz.

Tienes derecho a ser perdonado y, sobre todo, a perdonarte tú.

Repite las frases:
• Porque me respeto y porque quiero paz, comprendo lo que ocurrió y me perdono.
• Tengo derecho al perdón, comprendo lo que pasó y me perdono.

Intenta repetir estas frases u otras similares que te servirán como mantra y te ayudarán a interiorizar el trabajo.

Recuerda que la mente funciona con hábitos, para llegar a limpiar el subconsciente hay que hacerlo de manera regular. Imagina la cantidad de veces que te has podido haber dicho lo contrario, culpándote o atormentándote. Ahora tienes que hacer un trabajo similar pero a la inversa.

PERDONAR A OTRA PERSONA

El proceso del perdón es algo que se hace dentro de ti. Por supuesto que puedes ir a la persona en concreto y pedirle perdón, eso es muy de valorar y muy recomendable. Pero el verdadero perdón es algo interno, es un trabajo tuyo propio.

Por tanto, también puedes perdonar a una persona del pasado, un fallecido, o alguien con la que simplemente no quieres hablar.

Igualmente aquí no es cuestión de juzgar ni evaluar, olvídate si es “justo” o no lo es.

Por un instante imagina que tú mismo tuvieras su familia, educación, heridas emocionales, miedos, autoestima, nivel de conciencia y el amor que le han dado o el que no le han dado ………… ¿qué hubieras hecho? La respuesta es sencilla; hubieras hecho lo mismo.

Cuando te pones en el lugar del otro, comprendes la situación y puedes dar espacio para sanar y restaurar tu paz interior.

Este acto es muy diferente a lo que sería perdonar por pena, o porque el otro “no tiene remedio”. Aquí nos alejamos del perdón que sana, perdemos humildad y caemos en la arrogancia.

Nota:
Estos pasos aquí descritos se pueden y es muy beneficioso hacerlo por escrito. Escribir es muy terapéutico, si en una hoja vas redactando esos sentimientos, esa situación, ese pensar, podrás tener otro punto de vista. Es como evitar que las emociones campen a sus anchas, evitar que te dejes llevar por un torrente de sensaciones. Las palabras están plasmadas sobre un papel y eso ayuda en ocasiones a verlo con mayor claridad.

Sobre todo para perdonar a otra persona es más recomendable hacer estos pasos escribiéndolo sobre papel según se describe a continuación:

Primero vas a expresar tus sentimientos.
Escribe lo que sientes cuando piensas sobre esa persona y lo que ocurrió. Hazlo con total libertad, esto es sólo para ti. Puedes sentir tu rabia, sacar tu dolor, escríbelo con detalle, si te salen insultos también escríbelos, todo está permitido en este escrito, saca esa suciedad, desahógate sin reservas.

Hay que escribir sobre cómo te sientes o cómo te sentiste, ahora no es momento de describir la situación, ni de abrir una investigación de los motivos.

Cuando acabes rompe, quema o tira el papel.

Ahora piensa en las causas.
Primero escribe lo que hizo, luego los motivos que crees le llevaron a hacer eso.

Intenta no emitir un juicio, no caigas en algo superficial como “lo hizo para fastidiarme”. Reflexiona y profundiza más en los motivos; quizás se comportó así por su falta de madurez, tal vez por su falta de autoestima, o podría ser por su escasa educación, o porque no supo manejar las presiones a las que estaba sometido, o simplemente por el poco amor que hay en su vida.

Párate a pesar si tú hubieras tenido su nivel de conciencia, los miedos que tenía esa persona, sus heridas, su pasado, su falta de amor, las presiones que soportaba.

No caigas en la facilidad de pensar que “tú no hubiera hecho eso”. Claro que no!!! Pero tú no estabas en su piel, con sus miedos y heridas, con su situación de vida y su nivel de comprensión.

Espacio para el agradecimiento y la disculpa.
Quizás tengas que esforzarte pero merece la pena; escribe cosas que le puedas agradecer, por pequeñas que sean, todo vale, cuanto más escribas mejor, aunque sean detalles simples. Exprime la memoria, tómate tu tiempo, recuerda situaciones, gestos, seguro que puedes escribir mucho.

Igualmente esfuérzate en buscar cosas por las que le tengas que pedir disculpas, seguro que las hay, por muy pequeñas que sean. Cualquier gesto por insignificante que parezca vale mucho en este instante. Saca lo mejor de ti para buscar esos detalles a los que puedes decirle perdón. Escribe esas disculpas, haz una lista cuanto más larga más te ayudará.

Y llega tu momento
Quieres sanar, quieres estar en paz, haces este trabajo sanador para crecer como persona. Vas a esforzarte y terminar con esta curación.

Escribe estas frases:
• Porque quiero paz, calma y felicidad perdono a (pon el nombre)
• Te perdono (pon el nombre)

Escribe, pronuncia estas frases, dítelas cuantas más veces mejor. Siente el perdón y como llega la paz.

Advertencias sobre el perdón:

  • Para perdonar no necesitas olvidar. Los hechos son los que son, somos realistas y aceptamos lo ocurrido. La diferencia es que ahora podemos relacionarnos en paz con lo que es, estamos tranquilos, estamos en paz.
  • “Pasar página” y “olvidarse” de lo ocurrido no es perdonar. Los malos sentimientos pueden quedar dentro, dormidos o dañando de manera inconsciente, o pueden ser activados por algún suceso que incluso puede no tener relación aparente pero hace despertar la suciedad almacenada en algún rincón.
  • Distraerse para no pensar es escabullirse de ser responsable y evitar limpiar la suciedad que hay en ti. Irse de compras, refugiarse en el alcohol, drogas, sexo, comiendo de forma compulsiva…..todo esto te hace alejarte del dolor, de momento, pero la suciedad sigue ahí.
  • Perdonar no es resignarse y dejar de actuar. Puedes perdonar a tu pareja, pero no volver con ella si así crees conveniente. Puedes perdonar a tu socio por derrochador, pero ahora lleváis una contabilidad más firme.

“La herida es el lugar por donde la luz puede entrar”Rumi, poeta y filósofo

sorry

“Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar”. Mahatma Gandhi